La ciudad alterna

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DISCURSO DE GRADUACIÓN
CUADRAGÉSIMA PRIMERA CLASE GRADUANDA
UNIVERSIDAD DEL TURABO
JUNIO 2013

La ciudad alterna

Dr. Dennis Alicea Rodríguez
Rector Universidad del Turabo

Queridos estudiantes:

Comparezco ante ustedes de frente a una de las épocas más retantes para el espíritu humano puertorriqueño. Son los desafíos de la crisis y la desesperación, y cómo enfrentarlos con sosegada creatividad. Confieso la ambigüedad que  me lacera al querer enunciar un mensaje de esperanza en medio de la desesperanza.  Sé perfectamente la diferencia entre la realidad soñada y la realidad objetiva, pero, para decirlo con Borges, “confío en el tamaño del porvenir y en que no será menos amplio que mi esperanza”.

Soy un optimista irredimible.  Pienso que es la única opción con futuro, la única fructífera, la única que da ganas de vivir porque celebra los triunfos e interpreta positivamente las derrotas.  Cuando jóvenes solemos aspirar a la utopía para, luego, desgastarla poco a poco, hasta poder sentenciar, como decía José Emilio Pacheco: “Ya somos todo aquello que criticábamos cuando teníamos veinte años”.  Renovarnos, mantener un pensamiento juvenil con la sabiduría que proporciona la educación y la experiencia, y aspirar a transformar  las condiciones adversas, cuales sean éstas, será la seña inconfundible de la educación para la libertad y de la esperanza como imperativo ético de  nuestras vidas.

A pesar de lo que nos digan los voceros del apocalipsis, quienes parecen  deleitarse infligiendo heridas y pintando mundos de sombra, hay razones visibles para celebrar.  Pensemos en la música.  Díganme si no  hay razones para celebrar la presencia, hoy aquí, de Richie Ray y Bobby Cruz, embajadores de nuestra música popular afrocaribeña, que no solo  viajan con sus voces y ritmos, sino con su ministerio, rescatando vidas y sueños de jóvenes y adultos acorralados.  Díganme  si no hay razones para celebrar el trabajo comunitario de cientos de puertorriqueños que se levantan para laborar en sus comunidades con la única recompensa  de crear un futuro imaginario para sus hijos y familiares.  Díganme si no hay razones para celebrar a nuestros artistas y escritores que inventan mundos para hacer éste más vivible.  En fin, díganme si no hay razones de sobra para celebrar  estos actos simbólicos de graduación, muestra elocuente de la persistencia de todos ustedes y de la voluntad de recrear una ciudad alterna.

También sé perfectamente  que hay razones poderosas para entristecerse, pero la opción no puede ser amilanarnos,  sino crecernos.  Desde el imperativo ético de un optimismo racional, estoy obligado a pensar salidas imaginativas que permitan la resistencia.  No estoy llamando a la utopía, sino a la voluntad que resista la encerrona.  Le propongo que pensemos juntos una ciudad distinta, una ciudad alterna.

Tras ocho años consecutivos de recesión económica, lo que, propiamente nombrado, sería una depresión con sordina,  es preciso encarar el reto de redefinir nuestro modelo económico.  Que no quepa duda que la desmejorada clase política puertorriqueña nunca podrá hacerlo.  La cultura política de nuestra clase dirigente es pobre y desinformada, carece de perspectiva a largo plazo y de  voluntad política para imaginar una ciudad distinta.  Son ustedes con su preparación académica y entusiasmo los llamados a pensar a Puerto Rico a largo plazo y con una perspectiva histórica que sirva de espejo de lo que somos y lo que queremos ser.  Ninguna ciudad se forja sobre sus debilidades, sino sobre sus fortalezas naturales y culturales.  Sabemos que se necesita crear riqueza y actividad económica que incremente la fuerza trabajadora.  Existen propuestas variadas e interesantes: desde pensar a Puerto Rico desde la cultura y el caudal magnífico de bienes culturales y naturales hasta pensarlo desde las formas de la tecnología (biotecnología, tecnología de la información, transferencia tecnológica); desde pensar a Puerto Rico desde la salud y el turismo ecológico hasta pensarlo como joya en el Caribe que atrae por la calidad sobresaliente de sus recursos humanos.  Mas para esto necesitamos acciones consensuadas  que definan el camino.  Por qué no hablar de una constituyente fiscal y económica, compuesta  de profesionales técnicos que representen los intereses políticos e ideológicos del país, y que elaboren un modelo de desarrollo económico con el compromiso político de implantar los consensos.  Chile hizo algo similar con beneficios innegables.  Puerto Rico fue en el pasado modelo de toda la región.  Tenemos conocimiento, sabiduría y experiencia.  Solo faltan los consensos.

La ciudad alterna no será posible sin fortalecer los sistemas educativos preuniversitarios, cuya deserción escolar alcanza casi la mitad de su población.  La deserción es una plaga que convierte a jóvenes en seres de la indigencia, las drogas y la violencia.  No es posible continuar ensayando y cambiando teorías de intervención mientras todo se derrumba.  Igualmente, el consenso de expertos es aquí obligado.  Nada genético se ha descubierto en nosotros los caribeños que impida implantar políticas educativas sobre deserción y calidad que son fructíferas en otros escenarios, como Finlandia y Suecia.  Son sistemas donde la calidad educativa es una política de Estado que privilegia la formación del docente con un riguroso proceso de selección,  un ambicioso sistema de recompensas y prestigio social.  La unidad y equidad de un sistema educativo despolitizado, descentralizado y participativo ha puesto a estos países en la cima de la educación mundial.  ¿Quién dice que no podemos construir un proyecto educativo que sea modelo para todo el hemisferio?  ¿Quién dice que con nuestros recursos educados, como ustedes, no podemos renovar radicalmente nuestro sistema educativo?  Lo que se necesita es la imaginación del profesional y la voluntad política para estremecer al sistema.

La ciudad alterna es impensable mientas seis de cada diez puertorriqueños quieran “room service” . La tasa de participación en Puerto Rico es apenas de un 38%, lo que significa que esos seis de cada diez pueden trabajar, inventársela o hacer algo productivo, y optan por la dependencia económica, social y moral, lo que ha producido ya generaciones completas de náufragos.  Son ustedes, la clase que estudia y se supera, los llamados a romper con ese círculo de la dependencia, mirando de frente al futuro,  sin miedo y con entusiasmo.

Jóvenes graduandos, ustedes son  las verdaderas fuerzas vivas que el país necesita  para estremecerlo.  Apuesto a ustedes porque han salido adelante en medio de la adversidad.  Apuesto a ustedes porque tienen la preparación, la inteligencia y la energía para retomar nuestro país y dirigir su destino, desde sus  respectivas prácticas.  Es urgente ocupar los espacios abiertos y desterrar a los mediocres e indolentes, a los que se rindieron y a los que viven en  el lado obscuro de la criminalidad.  La libertad la ponemos en riesgo cada día de nuestras vidas y hay que defenderla a capa y espada.  Apuesto a ustedes porque hoy están aquí, comprometiéndose simbólicamente con sus familiares y con toda la comunidad puertorriqueña, respaldando el imperativo ético de la esperanza para juntos construir una ciudad alterna.

Muchas gracias.

Correo electrónico: dalicear@suagm.edu